Pertenezco al colectivo más olvidado de Metro. Mis compañeros y yo hacemos un trabajo esencial para el buen funcionamiento de la compañía. Parece que no se ve, pero te puedo prometer que si no hiciésemos nuestro trabajo, todos lo acabaríais notando. Y me parece increíble que esta Dirección no lo reconozca, que no se dé cuenta de la inestimable labor y profesionalidad que aportamos. A veces, tengo la sensación de que ni mis jefes son conscientes de la cantidad de problemas que resuelvo, la mayoría de las veces, sin tener que recurrir a ellos. Porque, además, creo que no saben en realidad cuántas funciones tengo y lo que estas suponen para la carga de trabajo, que suelen derivar también en carga mental.
Tengo la sensación de que, debido al profundo desconocimiento que tienen sobre mi trabajo, parece que no importa nada de lo que hago; si me equivoco y lo resuelvo, nadie se da cuenta, solo me llegan noticias de un posible error cometido si este llega hasta Recursos Humanos y me aplican el catálogo de faltas y sanciones. Se lo hicieron a un compañero: metió la pata y llegó “el tío Paco con las rebajas”. Menuda sanción le metieron por algo que solemos hacer todos, que vale que no es lo más apropiado, pero no era para tanto. Lo sé porque a veces yo también lo hago, es más, lo hacemos todos, pero como nunca nadie nos ha dicho que estuviera tan mal, hemos dado por hecho que no pasaba nada por hacerlo así, lo hemos normalizado, y ahora en vez de hablar con nosotros, explicarnos o avisarnos de que no debíamos hacer eso (que no voy a contar lo que es, para que no le podáis identificar), pues le han metido eso que llaman “sanción ejemplar”. Y los demás no sé, pero yo lo único que he aprendido de esta actitud es que estamos en una especie de «guerra fría», que es nosotros contra ellos, que no le importamos a nadie hasta que nos puedan perseguir para arrearnos fuerte con la cláusula 39 (que es la de las sanciones). Pero, joder, ¿no era más fácil hacer una pequeña reunión, reconocer los esfuerzos realizados y el trabajo bien hecho, y reconducir o avisar de lo que estamos haciendo mal? ¿Tan difícil era tratarnos como personas?
Está claro que esto me pasa porque pertenezco al colectivo más olvidado de Metro. No digo que el resto estéis todos bien, en realidad eso no lo sé, solo hablo de cómo estamos mis compañeros y yo, que si os contara, no os lo creeríais. Incluso, hay compañeros que veo que trabajan mal, que marcan el check como que lo han hecho, pero en realidad no se han movido, porque nos hemos dado cuenta de que da igual, que nadie lee ni tramita las incidencias que manifestamos. No voy a decir que me parezca bien que hagan eso, solo digo que les entiendo, a veces a mí también me dan ganas de hacerlo. Porque de verdad que da igual todo, a los que lo hacemos bien, nadie nos dice nada, pero es que, a los que lo hacen mal, tampoco, entonces… ¿será que no importa lo que hacemos? Está claro que no.
No sé en tu colectivo, pero en el mío es así, y ya si nos ponemos a hablar de nuestras condiciones, eso da para una novela. Probablemente tengamos las peores condiciones de Metro. Y ¿los sindicatos?, pues qué te voy a decir que no sepas, peor que la Dirección, porque no hacen nada por cambiarlas, solo les preocupan otros colectivos, se centran en ellos y como siempre, olvidan el mío. Lo hablamos mogollón de veces en el grupo de Whatsapp de compañeros, todo el mundo está quemado, pero nadie nos escucha. Es muy fuerte.
Y aquí estoy, a ver si de esta, alguien me hace caso, y mi colectivo deja de ser el más olvidado de Metro, el único que no ha conseguido nada en este convenio, porque no creo que, después de todo lo que he dicho, no veas que mi colectivo no solo lo merece, es que lo necesita, porque además este convenio nos ha empeorado mogollón. No creo que tú, entiendas la magnitud de lo que digo, porque tu colectivo seguro que está mejor.
¿Sabes ya de qué colectivo soy?
